Como elegir un vestido de fiesta

¿Cómo elegir un vestido de fiesta? 7 consejos para acertar seguro

La variedad de vestidos de fiesta que existen hoy en día, con una amplia oferta en internet, hace que elegir el perfecto para nosotras llegue a ser incluso algo estresante, pero cuando lo encontramos, nos sentimos como divas con él. No sólo será cómodo, sino que también realzará nuestros mejores atributos y llamará la atención de quien lo vea. En este post te damos una serie de pautas para saber cómo elegir un vestido de fiesta identificando si es la opción correcta para ti.

1. Identifica las formas de tu cuerpo

Se trata del factor más importante. Debemos elegir un vestido de fiesta que resalte nuestras mejores características y disimule las que son menos atractivas, y para ello debemos determinar primero la forma de nuestro cuerpo.

Forma de pera

Nuestro cuerpo tiene esta forma si la parte de la cadera es más ancha que el busto. En este caso son ideales los vestidos que se abren gradualmente en forma de A, ya que destaca nuestra parte más estrecha y disimula caderas y muslos. Si son oscuros nos estilizarán más.

Vestido asimétrico con pliegues

Forma de reloj de arena

Tenemos un cuerpo de esta forma si la parte del busto y la de la cadera sobresalen más o menos lo mismo respecto a la cintura. En este caso un vestido de fiesta ideal tenderá a destacar nuestro rostro para hacer que sea más protagonista (un pelo recogido será la opción de peinado ideal) y mostrará el cuello sin destacar demasiado el busto, gracias a un escote elegante. Si optamos por un vestido de hombros descubiertos, lo ideal es que tenga una ligera caída en el centro del escote. Nos pueden favorecer tanto colores claros como oscuros.

Vestido cruzado largo dorado

Forma de manzana:

Nuestro cuerpo es así si las regiones de la cadera y el busto son del mismo tamaño sin una cintura definida. En este caso nuestro vestido no debe enfatizar esta característica, y centrar las miradas en el escote y toda la región superior. A esto pueden contribuir accesorios como joyas llamativas en orejas y cuello.

Vestido largo color chocolate

Si dudamos de la forma de nuestro cuerpo, podemos tener en cuenta que existen ciertos estilos, como las faldas acampanadas y los escotes en V que favorecen a la gran mayoría de tipos de cuerpo.

2. Cíñete a tu presupuesto

El precio de un vestido de fiesta está determinado por la cantidad de detalles en el vestido, el tejido, los adornos y, sobre todo, la marca. No tener un presupuesto de cuánto nos queremos gastar en un vestido de fiesta, lejos de ser una ventaja puede llegar a ser problemático, porque el abanico de opciones será mucho más abierto y por lo tanto nos puede costar mucho más elegir, y ni lo más caro ni lo más barato es siempre necesariamente mejor.

En cualquier caso, lo más desaconsejable es gastarse una elevada suma de dinero por un vestido espectacular que quizá usemos una vez y no tengamos oportunidad de volver a hacerlo. Existen opciones de vestidos de fiesta por menos de 100€, con buenos tejidos y buen patronaje al no pagar el márketing que las grandes firmas cobran en sus precios, que nos harán brillar en una ocasión especial y no nos dolerán tanto en el bolsillo.

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3. Elige el vestido más cercano a tu talla real

No hay que elegir un vestido de fiesta pensando en que vamos a variar de peso antes de la ocasión, ya que en la mayoría de veces eso no ocurre y debemos acabar eligiendo otro vestido diferente al que habíamos seleccionado tan cuidadosamente.

También hay que tener en cuenta que no existe una talla estándar para todas las mujeres, de manera que es muy difícil encontrar un vestido que parezca totalmente hecho para nosotras. De ahí que lo ideal sea tener en cuenta nuestra talla pero también la forma de nuestro cuerpo y, como veremos a continuación, un color que nos favorezca.

4. Elige los colores según tu piel

El color de un vestido de fiesta desempeña un papel importante en el realce de nuestras virtudes, pero también tiene el poder de hacer lo contrario. A la hora de elegir un vestido de fiesta es buena idea fijarnos sólo en los colores que mejor nos sientan, tanto por la forma de nuestro cuerpo como por el color de nuestra piel y nuestro cabello.

Para determinar qué colores nos favorecen debemos identificar cuál es nuestro tono de piel, independientemente de si es más o menos oscura. Una forma de hacerlo es situar una hoja de papel en blanco al lado de la cara (si tenemos tendencia al acné o a las rojeces, podemos pedirle a alguien que sitúe la hoja al lado de la parte trasera de nuestra oreja) y fijarnos en qué color toma nuestra piel al lado del blanco.

Si al lado de una hoja de papel nuestra tez tiende a verse amarillenta, verdosa o de color marrón claro o dorado, lo más probable es que nuestro tono sea cálido, y si tienden a verse rosados o azulados, será fría. Podemos confirmarlo observando las palmas de nuestras manos y nuestras muñecas: si tenemos un tono de piel cálido, las venas tenderán a verse de un color más verdoso que azul, y si tenemos un tono frío, se verán azules o púrpura. Si, además, somos de las personas que se broncean fácilmente en lugar de quemarse, definitivamente sabremos que nuestro tono de piel es cálido, y si nos quemamos fácilmente, nuestro tono será frío.

Los tonos de piel neutros son los más afortunados y raros, e incluyen los que, al lado de una hoja, ofrecen un color grisáceo o en tonos ceniza, que no tienden ni al cálido ni al frío. Son pieles que en las palmas de las manos y las muñecas hacen difícil distinguir el color de las venas, y que al sol pueden quemarse o broncearse, pero sin una apariencia obvia de piel oliva, amarilla o rojiza.

Piel de tonos cálidos

  • Colores ideales de la familia de colores cálidos: naranjas, rojos, amarillo dorado, ámbar, miel dorado.
  • Colores ideales de la familia de colores fríos: verdes más cálidos y azules, como el oliva, el turquesa, musgo verde, helecho, pesto, rojo violeta.
  • Colores ideales neutrales: marrón, chocolate caliente, blancos cremosos, trigo de invierno, café con leche.
  • Colores desaconsejables: tonos helados, tonos propios de joyas (amatista, zafiro, rubí).

A este tipo de tonos de piel les sientan mejor las joyas doradas que plateadas.

Piel de tonos fríos

  • Colores ideales de la familia de colores fríos: azul brillante, azul real, zafiro, esmeralda, amatista, violeta oscuro, lavanda, lila claro.
  • Colores ideales de la familia de colores cálidos: selección impactante (en comparación con el rosa intenso, que es cálido), rosa, rubí y rosa brillante.
  • Colores ideales neutrales: gris, azul marino, blanco prístino.
  • Colores desaconsejables: naranjas y amarillos.

A este tipo de tonos de piel les sientan mejor las joyas plateadas que doradas.

Piel de tonos neutros

A este tipo de tono de piel le favorece prácticamente cualquier color de la paleta.

  • Colores ideales: colores neutros del medio del espectro de colores. Lo ideal es optar por el melocotón claro, rosas grisáceos, rosas suaves, rosas peonías, azules claros, verdes jade, verdes camuflaje.
  • Colores ideales neutrales: Taupes, grises, blancos (como la vainilla).
  • Colores desaconsejables: cualquier tono demasiado brillante o vibrante que pueda abrumar, rojos y amarillos (si se opta por amarillos, hay que probar con una versión suave, como salmón o crema).

A este tipo de tonos de piel les sientan bien tanto las joyas doradas como las plateadas.

Colores para todos los tonos de piel

Hay algunos colores que favorecen a todas las mujeres, al proporcionar un equilibrio perfecto de calidez y frialdad que no desentonará con ningún tono de piel. El blanco puro, por ejemplo, aunque pueda parecer lo contrario, se suele ver bien con cualquier tono de piel. Si vemos que un vestido blanco no nos favorece, debemos compararlo con una hoja blanca para descartar que no tenga tonos fríos o cálidos que no se veían a simple vista. Los tonos rosas claros iluminan cualquier tono de piel y realzan el brillo natural de la tez, mientras que el verde azulado y el color berenjena son ideales para quien prefiera los colores medios y oscuros respectivamente.

Además, los colores oscuros son ideales para hacer parecer la figura más delgada, mientras que los colores claros son más adecuados para personas ya delgadas.

5. Elige el estilo que más vaya contigo

Elegir vestidos con estilos más atrevidos, con estampados, estilos y adornos específicos, o vestidos más sobrios dependerá de nuestra personalidad y del tiempo que pretendamos usar el vestido.

Algunas de las opciones más habituales son:

Los escotes de corazón, en los que éstos siguen suavemente las curvas naturales del busto.
Los escotes en V son y siempre serán populares por su estilo universalmente favorecedor.
Las mangas cortas son una opción romántica y versátil para muchos tipos de figuras.
Los vestidos acampanados en forma de A son una opción segura para todas las formas corporales.
Los colores negro, blanco, azul marino y dorado están siempre a la moda.

6. Elige el tejido adecuado

La forma en la que una tela cubre nuestro cuerpo y su caída natural afectará al efecto general del vestido: mientras que algunas telas como el tul son más crujientes y rígidas, otras como la gasa son más suaves y caen suavemente. La tela que elijamos debe ser adecuada para nuestra forma del cuerpo y altura. Si somos naturalmente delgadas, una tela que se nos adhiera puede hacernos lucir aún más delgadas. Si somos más voluminosas, una tela crujiente y rígida nos puede hacer parecerlo más.

No debemos olvidar tampoco la idoneidad del tejido para la estación en la que tendrá lugar el evento, como tampoco el cuidado que requerirá si lo vamos a usar más de una vez (la seda, por ejemplo, requiere mucho cuidado, y probablemente será necesario lavarla en seco).

La seda, a pesar de que pueda parecer fina, no conduce el calor, por lo que es una buena opción para mantenernos abrigados en invierno, y al ser bastante absorbente, también es adecuada para los meses más cálidos. La viscosa (o rayón), el algodón y el lino son adecuados para el verano, mientras que el poliéster y la lana son más indicados para el invierno, al no ser adecuado para el sudor.

Como elegir un vestido de fiesta tejidos

7. Elige los accesorios idóneos

Si bien un vestido perfecto tiene el poder de hacernos lucir bellas, elegir los accesorios adecuados para completar el look es imprescindible para completar un look impactante. En general, si nuestro vestido tiene detalles elaborados, debemos apegarnos a los accesorios mínimos para evitar un aspecto demasiado recargado. En cambio, si nuestro vestido es relativamente simple, podemos completarlo con accesorios atrevidos.

Además de zapatos, pendientes, collares y brazaletes, también podemos usar clutches, accesorios para el cabello, fulares y cinturones o cintas para crear un look completamente diferente.